
"Puedes tomar a los mejores hombres del mundo ... y si los pones en el laogai, al cabo de un tiempo, se convertirán todos en bestias."
Harry Wu, es un antiguo prisionero político chino que pasó 19 años en los tristemente famosos campos de trabajo esclavo laogai. Ciudadano de los Estados Unidos desde 1995, ha dedicado su vida después del laogai a los derechos humanos y a desvelar la verdad de lo que ocurre tras la cortina de bambú.
El combate de Harry Wu empezó en 1957 cuando, siendo un estudiante de geología de 20 años, asistió a una reunión de un grupo de juventud durante la cual criticó abiertamente la política del Partido Comunista al declarar públicamente que la invasión soviética de Hungría de 1956 era una violación del derecho internacional.
Estas reuniones del grupo de juventud formaban parte del 'Movimiento de las 100 flores', entre 1956 y 1957, que exhortaban a la juventud china a “florecer”. Pero en lugar de florecer, las opiniones y actos de Wu le acarrearon vigilancia 24 horas al día y la etiqueta de "contrarrevolucionario de derecha". Su familia y sus amigos pronto lo denunciaron y fue cada vez más marginalizado.
Tras intentar escapar de China, fue condenado a cadena perpetua y pasó 19 años en el laogai desde Abril de 1960 hasta su liberación en 1979.
En cuanto a los 'ideales como amor y bondad,' dice Wu 'uno no piensa en esas cosas dentro del laogai.'
Durante sus trabajos forzados, Wu trabajó en los campos, las minas y las fábricas de China. Pasó hambre durante la mayor parte de dos décadas y en un momento dado no pesaba más que 36 Kgs.
Tras la muerte de Mao Tse-tung en 1976 y la caída de la “Banda de los Cuatro”, el Partido Comunista chino decidió liberar a los 'contrarrevolucionarios' y, después de varias apelaciones, Wu fue puesto en libertad en 1979.
Pronto comenzó a trabajar dando clases en la Universidad de Geociencia de China. Wu nunca habló de política de nuevo.
A mitad de los años 80, tras seis años de docencia, enseñó como profesor invitado en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de California en Berkley.
Wu llegó a San Francisco en Noviembre de 1985. “En el aeropuerto...”' dice Wu “me puse de rodillas y besé el suelo!”' Harry Wu era libre finalmente.
Mientras cambiaba de un empleo a otro para poder llegar a fin de mes, el Senado de los Estados Unidos pidió a Wu que testificara acerca del laogai. Este hecho marcó el inicio de la misión de Wu como activista de los derechos humanos.
En 1991, en el marco de un documental CBS para investigar el laogai, Wu y su esposa volvieron a China. Utilizando una cámara oculta, documentó las condiciones deplorables en el interior de los campos de trabajo. Estas secuencias se convertirían más tarde en parte del reportaje de 60 Minutos de Ed Bradley 'Made in China'.
En marzo de 1994, Harry Wu se convirtió en el primer galardonado del Premio Martin Ennals para Defensores de los Derechos Humanos.
En 1995, Wu obtenía la nacionalidad americana y, el mismo año, era el centro de una controversia diplomática entre Estados Unidos y China, tras ser arrestado mientras intentaba atravesar la frontera entre Kazajstán y China. Las autoridades chinas se negaron a repatriarlo y lo imputaron por “posesión de secretos de estado y hacerse pasar por funcionario del gobierno”. Fue condenado a 15 años de prisión, pero pasó solamente 38 días detenido antes de ser puesto en un vuelo de regreso a San Francisco.
Hoy, Harry Wu dirige la Fundación de Investigación sobre el Laogai que fundó en 1992 y actualmente está construyendo un museo dedicado a la causa.
Es autor de varios libros, incluido Vientos Amargos (1995) y Troublemaker (2002) y aparece a menudo en la radio y la televisión para discutir los derechos humanos en China.