
Pablo Romo, sacerdote dominicano a y colega del Obispo Ruiz, dijo que "Hizo la palabra de Dios accesible al pueblo."
Conocido como el "Tatic", que significa "padre" en lengua Maya, el Obispo Samuel Ruiz García fue el reverendo de las comunidades indígenas mexicanas y el defensor más devoto de sus derechos y libertades.
Nacido el 3 de Noviembre de 1924 en Irapuato, Estado de Guanajuato, en el centro de México, el Obispo Ruiz García falleció el 24 de Enero de 2011, en Ciudad de México debido a complicaciones relacionadas con la hipertensión y la diabetes.
En su funeral, el Presidente Mexicano Felipe Calderón, dijo que el Obispo Samuel Ruiz García ayudó a construir un México más "igualitario y dignificado".
El Obispo Samuel Ruiz García pasó más de 40 años de su vida en calidad de Obispo de la Iglesia Católica Romana en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, en el Estado de Chiapas.
Durante ese período como líder espiritual de Chiapas, se consagró a defender los derechos de las poblaciones indígenas de este área y actuó como mediador permanente entre el gobierno Mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
En sus esfuerzos desinteresados por crear una sociedad sin discriminación, el Obispo Ruiz adquirió notoriedad en los años 60 por denunciar las leyes no escritas de Chiapas.
Cuando el Obispo Ruiz llegó a Chiapas en 1960, se encontró confrontado a una realidad de injusticias sociales aparentemente insuperables. Los trabajadores indígenas de Chiapas llevaban marcas de látigo en sus espaldas, ya que lo dueños de las plantaciones los explotaban y maltrataban por tres míseros centavos al día.
Fue la fe del Obispo lo que lo llevó a combatir la explotación y la injusticia, si bien se dice que fue su ideología socialista lo que lo hizo capaz de ayudar a las comunidades indígenas a hacer realidad sus derechos.
En 1990, durante la visita del Papa Juan Pablo II a México, los terratenientes locales escribieron una carta abierta etiquetando al Obispo de comunista y alguien que fomentaba el odio entre clases.
Posteriormente, el Vaticano lo desprestigió manteniendo que se había "apartado de sus principios eclesiásticos" y le requirió que renunciara a su cargo en 1993. El apoyo de los clérigos Mexicanos evitó su dimisión de modo que permaneció como obispo hasta que se retiró en 2000.
Ulteriormente fue acusado por el gobierno Mexicano, en 1994, de estar envuelto en las violentas revueltas de Chiapas. No obstante, las negociaciones de paz acabaron prevaleciendo, al firmar gobierno y Zapatistas un acuerdo en 1995.
El carácter personal del Obispo está marcado por su inmensa humildad, resistencia y una conciencia social única. Durante sus 40 años de servicio religioso, aprendió cuatro dialectos Mayas y viajaba a menudo en mula a través de su diócesis.
El Obispo Ruiz García fue recompensado por haber dedicado toda una vida a defender los derechos humanos cuando recibió el Premio Martin Ennals para Defensores de los Derechos Humanos en la Ciudad de México en Noviembre de 1997.